Grito de auxilio desesperado - Lidia Benitez
Aunque quiera olvidarte, aunque te hayas marchado de mi vida,
aunque te hayas llevado tu ropa, tu olor, tu sonrisa
aún estas conmigo, maldita amada mía
aún sigues aquí, pues tu recuerdo es perenne, es eterno,
eterno como el amor que consumimos.
Tres primaveras han pasado, tres fríos inviernos
fríos como el dolor que sentí con tu partida
aquella que me dejó huérfano de tus caricias y de tus besos.
Por eso te pido, dulce amada mía, que regreses a esta casa nuestra
pero no para quedarte
pues mi corazón, ya nada puede darte
regresa, regresa y llévate tus recuerdos, aquellos que aquí dejaste.
Por eso te pido, dulce amada mía, que estés donde estés,
escuches este grito de mi pecho ahogado
que vuelvas a mí, que de mi alma, tu alma te lleves,
que de este lecho, tu recuerdo alejes,
para no mancharlo con la sangre de este cuerpo, inerte,
que pronto yacerá en esta casa, nuestra casa,
esa que ya huele a muerte.
Lidia Benítez
No hay comentarios:
Publicar un comentario