martes, 27 de mayo de 2014

Grito de auxilio desesperado - Lidia Benitez



Aunque quiera olvidarte, aunque te hayas marchado de mi vida,

 aunque te hayas llevado tu ropa, tu olor, tu sonrisa 

 aún estas conmigo, maldita amada mía

  aún sigues aquí, pues tu recuerdo es perenne, es eterno,

eterno como el amor que consumimos.


Tres primaveras han pasado, tres fríos inviernos

fríos como el dolor que sentí con tu partida

 aquella que me dejó huérfano de tus caricias y de tus besos.


Por eso te pido, dulce amada mía, que regreses a esta casa nuestra 

 pero no para quedarte

 pues mi corazón, ya nada puede darte 

regresa, regresa y llévate tus recuerdos, aquellos que aquí dejaste.

 
Por eso te pido, dulce amada mía,  que estés donde estés,

 escuches este grito de mi pecho ahogado 

 que vuelvas a mí, que de mi alma, tu alma te lleves,

que de este lecho, tu recuerdo alejes, 

para no mancharlo con la sangre de este cuerpo, inerte, 

que pronto yacerá en esta casa, nuestra casa, 

esa que ya huele a muerte. 



Lidia Benítez

No hay comentarios:

Publicar un comentario